Proctología HM Delfos

La cirugía proctológica es una especialidad quirúrgica que se encarga del estudio y tratamiento de las patologías del tubo digestivo bajo (colon, recto y ano) que pueden precisar de cirugía.

¿Qué patologías se tratan desde el servicio de cirugía proctológica?

El colon, el recto y el ano pueden padecer diversas afecciones, entre las cuales encontramos las siguientes:


Prurito o picor anal

El prurito anal se define como el picor o molestias en la piel cercana al orificio anal, la región perianal. El picor, localizado en el ano, orificio por el que se expulsan las heces, puede extenderse sin embargo también hacia la vulva o el escroto.

El prurito anal afecta en mayor medida a los hombres y puede empeorar por las noches. En la mayoría de los casos, debido a la incomodidad, las personas que lo sufren tienden a rascar o frotar la zona para aliviar las molestias, hecho que empeora la lesión.


Las causas del picor anal son muy amplias, entre las que podemos encontrar las siguientes: 

● Piel seca.

● Papel higiénico muy áspero.

● Intolerancia a detergentes, productos de higiene o tejidos.

● Eccema anal 

● Carcinoma rectal.

● Verrugas genitales.

● Hemorroides.

● Infecciones fúngicas o bacterianas.

● Síndrome anorectal (Flora intestinal dañada).

● Pediculosis púbica (Piojos genitales o ladillas).

● Proctitis (Inflamación del ano).

● Higiene deficiente o excesiva.

● Sífilis.

● Diabetes mellitus

● Enfermedad de Crohn.

● Problemas de tiroides o de hígado.

● Problemas cutáneos (psoriasis, dermatitis…).

● Estreñimiento o diarrea.

● Causas psicológicas como estrés o ansiedad.

● Uso de antibióticos.

● Sudor o humedad en la zona.

● Embarazo.

● Consumo de alimentos con cafeína, picantes o ácidos.

El diagnóstico del prurito anal se inicia con un estudio de los síntomas referidos y la historia clínica del paciente, seguido de una exploración física, que puede incluir palpación rectal. Además, pueden solicitarse pruebas como la colonoscopia, ecografías, examen de heces, biopsia, pruebas de alérgenos o pruebas de función hepática o tiroidea.


El tratamiento del picor anal dependerá de la causa subyacente que pueda producirlo. Por ejemplo, en el caso de que se produzca por infección bacteriana o fúngica, se procederá a recetar fármacos antibióticos o antimicóticos. Si el médico hallase cualquier otra causa, el tratamiento también iría dirigido a acabar con ella.


Además de estos tratamientos específicos según la causa, también será beneficioso seguir unas pautas que servirán en cualquier caso:

● Utilizar pomadas de venta libre con lidocaína o cortisona para aliviar el picor.

● Seguir una dieta rica en fibra (con cereales integrales, fruta y verdura) y beber abundante agua para poder defecar regularmente y de forma blanda.

● Utilizar papel higiénico suave o toallitas húmedas y lavar el ano con agua templada y jabón de pH neutro.

● Evitar que la zona se humedezca, aplicando talco o almidón no medicado.

● Utilizar ropa ancha, que no se pegue a la piel, y que no sea de tejido sintético.


Hemorroides

Las hemorroides, también conocidas como almorranas, son venas hinchadas en la parte del ano o la parte más distal del recto, último tramo del aparato digestivo. Dependiendo de la zona en que se hallen, pueden clasificarse en hemorroides internas (si se sitúan en la parte interna del recto), o externas (si se ubican bajo la piel alrededor del ano).

Las hemorroides son muy frecuentes y se cree que aproximadamente 3 de cada 4 adultos las presentarán en algún momento de su vida. Se producen cuando las venas de la zona del ano se estiran por la presión, pudiendo sobresalir o hincharse.


Algunas causas pueden ser las siguientes:

● Esfuerzos al evacuar los intestinos.

● Permanecen durante largos períodos de tiempo sentados.

● Diarrea crónica o estreñimiento.

● Obesidad.

● Embarazo y edad avanzada (ya que el tejido anal se debilita).

● Relaciones sexuales anales.

● Levantamiento de pesos regulares.

● Dieta con bajo contenido en fibra.


Los síntomas de las hemorroides se distinguen dependiendo del tipo de hemorroide del que se trate. En los casos de hemorroides externas, algunos síntomas son la picazón o irritación anal, dolor o molestias, hinchazón y sangrado.

Por otra parte, las hemorroides internas suelen no sentirse y raramente causan molestias. Algunos de sus síntomas son el sangrado indoloro durante las defecaciones, de un color rojo brillante, debido a que la hemorroide puede fisurarse y perder sangre limpia.

También pueden empujar a través de la abertura anal provocando dolor e irritación, denominándose en estos casos hemorroides prolapsadas o protuberantes (prolapso hemorroidal).

Además, a parte de estos dos tipos, podemos encontrar también las hemorroides trombosadas, que se produce cuando la sangre se acumula en la hemorroide externa y produce un coágulo o trombo. Sus síntomas son dolor intenso, hinchazón e inflamación y presencia de un bulto cercano al ano. 

Si el sangrado provocado por cualquier tipo de hemorroide es abundante o sostenido en el tiempo, también podrán aparecer signos de anemia.

El diagnóstico de la hemorroides consiste primeramente en un examen digital o palpación rectal en que el especialista introduce un dedo enguantado por el orificio anal en busca de cualquier anomalía. El diagnóstico puede complementarse mediante pruebas de inspección visual, como la proctoscopia o la colonoscopia. 

El tratamiento de las hemorroides dependerá del tipo de hemorroide, su causa y gravedad. 

Comer alimentos ricos en fibra, realizar baños de agua templada, tomar analgésicos orales y hacer uso de tratamientos tópicos en muchos casos puede ser suficiente.

Existen gran cantidad de cremas para hemorroides de venta libre con propiedades anestésicas y que pueden aliviar el dolor y la comezón.  Su composición puede variar, contando con ingredientes como el hamamelis, la cortisona o la lidocaína. No es recomendable el uso de tratamientos esteroides durante más de una semana si no lo ha indicado el médico. 

Más allá de estos cuidados, las hemorroides también pueden requerir otros tratamientos, como la ligadura hemorroidal, la coagulación por láser, o procedimientos quirúrgicos, como la hemorroidectomía con Ligasure o por la técnica Milligan-Morgan, el tratamiento HAL-RA, o la esclerosis hemorroidal.

Estos tratamientos se suelen dirigir a aquellos casos en que las hemorroides son de grado III o IV, con sintomatología, existe trombosis, enfermedades asociadas, ambos tipos de hemorroides (internas y externas) o el tratamiento conservador no ha funcionado. Detallamos a continuación cada uno de los procedimientos mencionados:


Ligadura hemorroidal

La ligadura hemorroidal es un procedimiento mínimamente invasivo que puede realizarse en entorno ambulatorio y sin anestesia. Consiste en la colocación de una o varias bandas elásticas alrededor de la base de la hemorroide para cortarle la circulación. Debido a esto, la hemorroide se debilita y se desprende en unos días. 

Aunque puede ser incómoda y provocar sangrado, no suele complicarse.


Coagulación por láser

La técnica de coagulación por láser consiste en la aplicación de calor láser para que las hemorroides pequeñas y sangrantes se endurezcan y acaben secándose.  Este tratamiento tiene muy pocos efectos secundarios y causa pocas molestias. 


Hemorroidectomía con Ligasure

Ligasure es un instrumento sellador de vasos sanguíneos que se utiliza en el tratamiento de hemorroides de grado III y IV. Este instrumento electrotérmico, sella los vasos sanguíneos mediante la combinación de radiofrecuencia y presión. Esto provoca un secado del tejido que se asimila a una sutura.

Esta técnica tiene muy buenos resultados. El tiempo quirúrgico, el dolor postoperatorio, y el tiempo de recuperación del paciente se reducen considerablemente. 

Además, produce lesiones térmicas casi inapreciables, no daña tanto el esfínter anal y no produce hemorragias, además de que la cicatrización más rápida. 


Hemorroidectomía mediante la técnica Milligan-Morgan

La hemorroidectomía es el procedimiento más efectivo y escogido hasta el momento. Aunque existen varias técnicas, la técnica Milligan-Morgan consiste en una cirugía abierta en que se realiza una extirpación del anodermo (piel que se ubica entre el área perianal y la piel del canal anal), el tejido hemorroidal, y parte de la mucosa rectal. 

Este procedimiento se puede llevar a cabo con anestesia local con sedación, con anestesia general, o con anestesia espinal.

El mayor problema que supone esta técnica es el dolor, si bien, este se puede aliviar con fármacos y baños de agua templada. 


Tratamiento HAL-RAR

El tratamiento HAL-RAR (Hemorrhoidal Artery Ligation /Recto Anal Repair System) es un tratamiento menos agresivo que la cirugía clásica, en que se elimina la dolencia sin necesidad de extirpar las venas y ofrece la posibilidad de operar hemorroides reincidentes ya operadas.

Esta técnica consiste en, mediante una ecografía doppler, identificar las arterias que irrigan sangre a la hemorragia, y una vez localizadas, suturarlas para disminuirles el aporte sanguíneo.


Esclerosis hemorroidal

La esclerosis hemorroidal, o escleroterapia o esclerosis de hemorroides, es una técnica sencilla, con dilatado uso, de bajos riesgos y apenas dolorosa.

Consiste en la aplicación, mediante inyección o endoscopia de soluciones esclerosantes en la base de la hemorroides para que esta se seque. La vena afectada cicatriza y la sangre se ve forzada a reencaminarse por venas sanas. 

Debido a que es una técnica dirigida a los casos más leves (hemorroides de tipo I y II puede realizarse en una sola sesión ambulatoria (aunque pueden precisarse más), sin anestesia y que no requiere reposo posterior. 


Fístula anal (simple o compleja)

En el interior del ano se encuentran glándulas de pequeño tamaño que de bloquearse pueden crear una cavidad, que generará asimismo un absceso. Un absceso es una infección que causa una visible inflamación, con hinchazón y acumulación de pus. este absceso en algunos casos sale hacia la superficie perianal.

Dependiendo de los elementos que las integran podemos hablar de fístula simple o fístula compleja. La fístula simple es aquella que presenta un orificio primario y un orificio secundario, el cual en la mayoría de los casos se halla en el tejido perianal. Ambos orificios se conectan entre ellos a través del trayecto fistuloso.

Por su parte, la fístula anal compleja es aquella que presenta uno o más orificios primarios y varios orificios secundarios, por lo que se producen trayectos múltiples. 

Las fístulas pueden no producir dolor, pero en muchos casos el pus o el paso de material fecal pueden causar incomodidad, así como infecciones y picor.

Su diagnóstico puede hacerse mediante anoscopio bajo anestesia o mediante examen ambulatorio.


Fístula transesfinterina

Dependiendo de la relación que tengan con los esfínteres las fístulas anales también presentan diversos tipos, de los que destacamos la fístula transfinterina o transfintérica por ser la variedad de fístula más frecuente.

La fístula transfinteriana recibe su nombre del hecho que su trayecto transcurre entre los dos esfínteres, es decir, los atraviesa, y el orificio secundario se halla en la piel del perineo.


Fístulas o abscesos en herradura (perianales)

Las fístulas o abscesos anales en herradura son abscesos o fístulas anorrectales, que aparecen a causa de una acumulación de pus en el espacio cercano al ano y/o al recto. Las fístulas en herradura son fístulas que aparecen varios lugares de la zona perianal, en los laterales derecho e izquierdo y la zona anal posterior, de ahí su denominación.


Fisura anal

Las fisuras anales son pequeños desgarros del tejido y/o mucosas de la zona anal. Estas pequeñas lesiones pueden producirse por esfuerzos a la hora de evacuar, estreñimiento crónico, enfermedad de Crohn, cáncer de ano, o parto, entre otras causas. Pueden producir síntomas como dolor y sangrado de sangre roja y brillante. En ocasiones también puede apreciarse una grieta visible en la piel del ano o un bulto pequeño.


Fisura crónica

Las fisuras anales crónicas son aquellas fisuras anales de bordes fibrosos que duran más de ocho semanas o tienen una alta tasa de reaparición. En estos casos, es posible que el desgarro sea más profundo, hacia el interior del margen del ano, y aparece dolor agudo en la zona rectal y anal en forma punzante, escozor, sangrado y tensión y/o escozor tras las deposiciones. Es una patología muy frecuente en pacientes que sufren estreñimiento crónico.


Incontinencia anal

La incontinencia anal, también denominada fecal o intestinal, es una situación médica que se basa en la incapacidad (total o leve) de controlar la salida de las evacuaciones, por lo que se producen filtraciones inesperadas de las mismas.

La incontinencia puede ser de urgencia (por ejemplo, cuando una persona no es capaz de poderse aguantar para llegar al baño) o pasiva (en que no se tiene ni siquiera consciencia de la necesidad de evacuar).

La incontinencia anal se relaciona con otros problemas como el estreñimiento, la diarrea, la hinchazón o los gases.

Algunas de sus causas son la presencia de hemorroides, prolapso rectal, rectocele, cirugía anal previa, daños en los nervios y/o músculos del ano, demencia o discapacidad física (por ejemplo, tetraplejía). La edad (superior a los 60 años) y el hecho de ser mujer, son factores de riesgo.

La incontinencia anal, además de provocar limitaciones en la calidad de vida de la persona afectada, puede generarle angustia emocional e irritaciones cutáneas. 

Debido a que las causas de la incontinencia anal pueden ser muy variadas, el diagnóstico para determinar a qué se debe o con qué se halla relacionada podrá realizarse mediante un examen rectal, proctografía, colonoscopia, resonancia magnética y otras pruebas.


Prolapso rectal

Un prolapso rectal es la salida de su lugar de la totalidad o parte de la pared del recto, saliendo incluso al exterior por el ano. 

Los prolapsos rectales pueden ser parciales (o mucosos), completos o internos. Los prolapsos rectales parciales o mucosos con aquellos en que parte del recubrimiento del ano o membrana mucosa se mueve de su sitio, saliendo normalmente al exterior. Suelen producirse por realizar esfuerzos al evacuar, sobre todo en niños menores de dos años.

Los prolapsos completos son aquellos en que toda la pared rectal se desliza y puede salir a través del ano. Puede suceder únicamente durante las evacuaciones o estar fuera durante todo el tiempo.

En último lugar, los prolapsos internos son aquellos prolapsos en que parte de la mucosa del colon o el recto se desliza sobre otra, como un acordeón y se produce lo que se denomina una invaginación intestinal. En los casos más graves, puede ser que la curva del recto se enderece y se de incontinencia fecal.

Más allá de la incontinencia fecal, y la visible masa de tejido rojizo que sale del ano, los prolapsos pueden producir síntomas como salida de mucosidad o sangre del ano, sensación de que los intestinos se hallan llenos y no se pueden vaciar, evacuaciones continuas pero de heces de poco tamaño, dolor, irritación y comezón.

Algunas causas del prolapso rectal son la fibrosis quística, desnutrición, infecciones, cirugía anal anterior, esfuerzos al evacuar y debilidad de los músculos de la zona por la edad, por parto o por causa congénita.

El diagnóstico del prolapso se realiza mediante examen físico, colonoscopia o edema de bario y el tratamiento podrá realizarse con recolocación, dieta rica en fibra y ejercicios de Kegel, o en casos más graves o recurrentes se deberá proceder quirúrgicamente.


Cistocele

El cistocele, también denominado prolapso anterior, se produce cuando el tejido que sostiene la vejiga y la pared vaginal de la mujer se debilita y se enlonga, produciendo que la vejiga se deslice y sobresalga en la vagina, por lo que también se le denomina vejiga prolapsada.

El cistocele se puede producir por una distensión en los músculos que sostienen los órganos pélvicos. Algunas causas son las siguientes:

● Embarazo y parto vaginal.

● Sobrepeso y obesidad.

● Levantar pesos.

● Esfuerzos al evacuar, estreñimiento.

● Tos crónica, bronquitis.

● Envejecimiento.

● Genética.

● Extirpación del útero.

El prolapso anterior, puede producir síntomas como sensación de pesadez o presión pélvica, molestias al tensionar, toser, realizar esfuerzos o levantarse, infecciones recurrentes en la vejiga, dolor o incontinencia urinaria al tener relaciones sexuales y protuberancias de tejido.

El diagnóstico del cistocele se realiza mediante un examen pélvico y análisis de orina. El tratamiento dependerá de la gravedad del prolapso. Puede no precisar tratamiento, colocarse un pesario para sostener el tejido, realizar terapia de estrógenos o cirugía.



Rectocele

Al contrario del cistocele, el rectocele es un prolapso vaginal posterior, o hacia el recto. En este caso se debilita la pared de tejido vaginal posterior. Las causas de su aparición también pueden ser estreñimiento crónico, tos crónica o bronquitis, levantar peso, sobrepeso y obesidad, genética, edad avanzada y paridad.

El rectocele puede ser asintomático, pero también puede producir síntomas tales como presencia de tejido blando en la vagina, dificultad para evacuar, presión rectal y afectación durante las relaciones sexuales.

El diagnóstico del rectocele se realiza asimismo por examen vaginal y análisis de orina, y el tratamiento puede precisar colocación de un pesario o cirugía.


Cáncer escamoso de ano

El cáncer escamoso de ano, cáncer de ano, o cáncer de las células escamosas del canal anal,  es un tipo de neoplasia del epitelio intestinal muy infrecuente. En estados leves puede confundirse con otras afecciones anorectales, como las fisuras, las fístulas o las hemorroides. Sin embargo, en casos más desarrollados se aprecia un tumor ulcerante en el canal anal.

Puede ser asintomático, si bien también puede causar dificultad para evacuar, sangrado rectal, dolor y secreciones. Suele estar relacionado con casos de enfermedad de Crohn, hemorroides, problemas de inmunidad (debido, por ejemplo, a un contagio de VIH), abscesos y contagio del Virus del Papiloma Humano. 

Entre sus factores de riesgo para sufrirlo, más allá de los antecedentes patológicos mencionados, hallamos también el tabaquismo, haber tenido múltiples parejas sexuales, sexo anal y la edad avanzada.

Su diagnóstico se realiza primeramente mediante exploración visual y digital, para a continuación proceder con pruebas de diagnóstico por imagen (ecografía, tomografía computarizada y resonancia magnética) y toma de biopsia.

El tratamiento dependerá de la gravedad del caso y podrá basarse en quimioterapia y radioterapia, de forma individualizada o conjunta, intervención quirúrgica o inmunoterapia.


Condiloma anal

Los condilomas anales son comúnmente conocidos como verrugas genitales. Se tratan de lesiones muy contagiosas, causadas por el contagio del Virus del Papiloma Humano (VPH) u otras Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS). Se considera que dos tercios la población puede desarrollarlas en algún momento, ya que aparecen en torno a tres meses después del uso de un baño público contaminado o una relación sexual (oral, genial o anal) con un compañero portador.

Además de la lesión cutánea fácilmente identificable en la zona perianal o genital, los condilomas anales pueden producir picor, ardor, secreciones de mal olor e incluso dolor.

Su diagnóstico es generalmente clínico y su tratamiento puede ser mediante soluciones tópicas o cauterización en en caso de que no se encuentren en el canal anal, en cuyo caso deberá procederse a la extirpación quirúrgica.


Infecciones de Transmisión Sexual

Las Infecciones de Transmisión Sexual o Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) son enfermedades, como su nombre indica, que son transmitidas por contacto sexual y que son causadas por bacterias, parásitos o virus. Existen más de 20 tipos de ETS, entre las que encontramos la Clamidia, el Herpes genital, la Gonorrea, el VIH, la Hepatitis B, la Sarna, la Sífilis, la Tricomoniasis, los condilomas perianales, el contagio por Pediculus humanus pubis (piojos púbicos o ladillas) o el Virus del Papiloma Humano (VPH).

Estas enfermedades pueden causar graves problemas de salud si no se detectan, sin embargo, las pruebas de diagnóstico son rápidas y fáciles, así como en la mayoría de los casos, su tratamiento.

La mejor actuación es ser precavido, evitando múltiples parejas sexuales y llevando a cabo las relaciones sexuales con protección.


Infección por Virus del Papiloma Humano (VPH)

La infección por el Virus del Papiloma Humano, o VPH, es una enfermedad de transmisión sexual provocada por uno de los virus de la familia Papilomaviridae, en la que se hallan más de doscientos. De estos, solo cuarenta se transmiten por vía sexual y de estos cuarenta, solo dos están considerados de Alto Riesgo (los tipos 16 y 18). Su manifestación es la de verrugas genitales, si bien no todos los condilomas tienen porqué ser causa de este virus.

Este virus puede afectar tanto a hombres como a mujeres e infectar zonas como los genitales, el recto, el ano y la boca, la garganta o la faringe (mediante relaciones sexuales orales).

En los casos más avanzados puede llegar a provocar cáncer de pene, ano, útero (está detrás de cerca del 70% de los casos) o garganta.

Su tratamiento en estadios leves las verrugas genitales pueden retirarse quirúrgicamente o mediante tratamiento tópico, sin embargo en casos más avanzados o con avance cancerígeno, el profesional será el encargado de valorar las posibles opciones de tratamiento.


Equipo médico de Cirugía Proctológica

El equipo de cirugía proctológica está formado por:

Dr. Cesar Ginestà i Martí

El Dr. Cesar Ginesta i Martí, cuyo nombre está relacionado con la clínica HM Delfos desde su creación, puesto que la fundación de esta clínica reside en esta familia, es Director de Cirugía General y Digestiva de HM Delfos. Es especialista en cirugía de esófago, gástrica, colorrectal, de la pared abdominal, endocrina y hepatobiliopancreática.

Además, es especialista senior de Cirugía General y Digestiva en el Hospital Clínic de Barcelona. 

Dr. Gabriel Cárdenas

El Dr. Cárdenas es adjunto de HM Delfos y especialista en cirugía colorrectal. Encargado de formación MIR en el Hospital Clínic. Actualmente se halla doctorando en Cirugía Hepatobiliopancreática en el Hospital Clínic.

Dr. Luis Tresierra

El Dr. Luis Tresierra es Adjunto de HM Delfos y especialista en cirugía hepatobiliopancreática.

Dr. Domenico Fraccalvieri

El Dr. Fraccalvieri trabaja en la Unidad de proctología del Hospital de Bellvitge.

Dra. Claudia Mitru

La Dra. Claudia Mitru es experta en varices, flebología y proctología. Trabaja en cirugía endocrina y mama en el Hospital Mutua de Terrassa.

Dr. Juan Carlos Baanante

El Dr. Baanante, es especialista en cirugía de urgencias y proctología. Es especialista en proctología en el Hospital Mutua de Terrassa.


¿Por qué realizarse una cirugía proctológica en HM Delfos?

En HM Delfos nos diferenciamos de otros equipos médicos por la valoración específica y profunda de cada caso y la atención nuestros pacientes:

● Valoración personalizada

Valoramos cada caso de forma específica, realizando la valoración prequirúrgica de cada caso planteado, y realizando una discusión en el comité específico de cada patología.

● Seguimiento 24/365

Visitamos y realizamos seguimientos a nuestros pacientes de forma presencial o telefónica, incluso en fines de semana y festivos, estando disponibles para el tratamiento de cualquier complicación en el momento en que ocurre. Estamos disponibles las 24 horas, los 365 días.

● Equipo especializado en Cirugía Proctológica 

Trabajamos con equipos especializados de cirujanos y especialistas. 

● Pruebas diagnósticas innovadoras

Solicitamos gran cantidad y variedad de las más innovadoras pruebas diagnósticas y trabajamos con la última tecnología, además de apostar por técnicas conservadoras.  


> Preguntas frecuentes sobre Cirugía Proctológica




> Descubre más información sobre nuestro Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo HM Delfos



 Servicio de Cirugía Proctológica HM Delfos

  • Teléfono: 93 254 50 50
  • Horario: 

> Lunes a jueves: 08:00-19:00h

> Viernes: 8:00-15:00h



> Preguntas frecuentes


¿Cómo es el tratamiento de las fisuras?

​La mayoría de las fisuras se tratan con tratamiento médico y pomadas y medidas higiénicas. Sin embargo algunas se cronifican y requieren de un tratamiento adicional. Se trata de romper el círculo vicioso que implica la contracción involuntaria del esfínter interno. Podemos realizar un tratamiento con Toxina botulínica (Botox) o la cirugía, que es la Esfinterotomía lateral interna y que consiste en seccionar completa o parcialmente este esfínter. De esta manera pondremos las condiciones adecuadas para la curación de la fisura y la desaparición de los síntomas. 

¿Cómo es el tratamiento de las fístulas anales?

​Existen diferentes tipos de fistulas y por lo tanto diferentes tipos de tratamientos. Esclerosis, colágeno, tapones , fisutlectomia, setones y puestas a plano son diferentes técnicas quirúrgicas. Cada caso requerirá de una concreta que deberá ser valorada por el especialista. 

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